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Published on: Bienestar

El Virus del COVID 19 y el Síndrome del Burnout

La pandemia ha generado una crisis que ha desatado un desgaste profesional, altos niveles de estrés, la sobrecarga laboral y factores familiares, sociales, políticos han perturbado a los colaboradores de las empresas.

La sobrecarga de trabajo y posibles problemas de pareja inició antes del COVID 19, lo cual ha detonado en gran medida los niveles de angustia y depresión causando un brote de dermatitis.

La dificultad por el coronavirus COVID 19 ha incrementado el desgaste profesional, o síndrome de burnout, el cual es un síndrome derivado del estrés crónico, incluido en el listado de padecimientos laborales, cabe mencionar que el Instituto Mexicano del Seguro Social, IMSS, expone que en México antes del COVID 19 la fatiga por estrés laboral era un detonante en los trabajadores, superando a China y EE. UU..

El síndrome de burnout suele aparecer, en la mayoría de los casos, en las personas que han elegido su oficio de manera vocacional (es muy frecuente en enfermería, medicina y el profesorado), este síndrome puede tener consecuencias muy graves, tanto a nivel físico como psicológico.

La población Mexicana está en los niveles más elevados, comparando a 56 países, el hecho de que detona el nivel más alto de estrés es el hecho de ser mujer, sumando la violencia y el abuso en el hogar, enfatizando que quienes alzaron la voz fue la gente joven, no las mujeres, su carga de trabajo se ha multiplicado porque deben cuidar a sus hermanos o trabajar ya que la situación familiar se ha complicado porque sus padres se han quedado sin empleo, o hay quienes se han quedado sin trabajo.

En el centro de trabajo las empresas se han visto en la necesidad de hacer recorte de personal,  ocasionando que una persona cubra en el mismo horario más actividades, aumentando los niveles de estés no tanto por la carga de trabajo, o aprender nuevas actividades, sino por comunicar los despidos, porque el directivo no fue despedido sino que enfermó por coronavirus. 

Por carga de trabajo hubo a quienes les permitieron trabajar desde casa., aumentando su horario de trabajo, por las nuevas funciones administrativas, promoviendo problemas en su hogar por el horario extendido y la falta de atención a su familia, ocasionando saturación laboral, gastritis crónica, dolores de cabeza e insomnio y por supuesto estrés.

Cada persona somatiza de diferente manera el estrés, algunas a nivel gastrointestinal, otras en la piel, dependiendo de la personalidad de cada trabajador.

El estrés tiene una dimensión cognitiva, cuando hay temor la percepción de la vida se convierte un túnel sin fin, focalizándose en el factor amenazante y olvidándose de todo lo de alrededor, sólo enfocándose en el presente y el problema latente.

Repercutiendo en una baja productividad y en el proyecto de la vida del colaborador. Según la OMS, la pérdida anual por depresión y ansiedad es aproximadamente de 1 billón de dólares en productividad. 

La pandemia llegó y la población ya estaba con problemas de salud, con instituciones sanitarias débiles, una sociedad con escasa confianza a las autoridades y hay que enfatizar ya existía un malestar y enojo. Para algunos trabajos, sobre todo en home office habrá que regularlo, para los directivos sobre todo son quienes utilizan más este modelo de trabajo, por la curva de contagios sin saber cuánto va a durar.

En la Cámara de Diputados una reforma está congelada, aprobada en el Senado la cual están fijadas las reglas para home office evitando abusos de los empleados y garantizando derechos.

Norma importante para prevenir el burnout es la Norma Oficial Mexicana NOM 035, mecanismo creado para determinar las condiciones en el entorno laboral creadoras de causar padecimientos mentales entre los trabajadores de las empresas.

La Norma NOM 035, es obligatoria, consta de dos etapas, iniciando la primera el 23 de octubre del 2019, identificando a los trabajadores expuestos a acontecimientos traumáticos severos, y la difusión de la información”, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). La segunda etapa comienza el 23 de octubre de este 2020, será cuando las empresas deberán identificar los factores de riesgos psicosociales, evaluando el entorno laboral, practicando los exámenes médicos a los trabajadores creando un plan de control evitando el padecimiento de una enfermedad laboral.