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Published on: Bienestar

Lidiando con personas difíciles en el trabajo.

Pasamos muchas horas de nuestra vida en la oficina, y nuestros colaboradores se convierten en personas con las que convivimos mucho.
Algunas veces, esa cercanía puede provocar animadversiones, especialmente en casos en los que el trabajador tiene hábitos molestos o parece olvidarse de que hay gente a su alrededor. (Les hablan, a los que hacen ruido al comer o a los pasivo-agresivos que se la pasan enviando emails).
Lynn Taylor, experta en etiqueta y autora de Tame Your Terrible Office Tyrant: How to Manage Childish Boss Behavior & Thrive in Your Job (Doma al tirano de tu oficina. Cómo sobrellevar los comportamientos infantiles de los controladores y sobrevivir en tu trabajo), dice que los comportamientos más irritantes tienden a caer en dos categorías: de comportamiento y de falta de cortesía.
El mal comportamiento incluye el chisme, robarse el crédito del trabajo de otra persona y los controladores. Los compañeros que se portan mal pueden afectar la productividad y la moral de la oficina de forma importante.
Los que tiene mala educación, por su parte, no tienen habilidades de etiqueta.
“Piensa en los que mascan chicle, los que cantan para sus adentros, los que azotan cajones, los que hacen ruidos con las plumas y los que ignoran la higiene o los olores de la comida que llegan a la oficina”, dice Taylor.
Según Taylor, si sientes la necesidad de expresar tus quejas por causa de un compañero, hay que tener cuidado.
“Haz una cita para comer o busca un entorno neutral para sostener una conversación amistosa”, dice Taylor. “Empieza en tono positivo y explica que te gusta trabajar en su compañía. Luego, diles que te incomoda o te molesta algo de su comportamiento. Explícales que tienen más que ganar si trabajan juntos en armonía. Concluye con un mensaje y tono positivo”.
Ahora que ya sabes cómo manejar a tus colaboradores molestos, puedes averiguar si lo que a ti te molesta, molesta también a otras personas. A continuación, comparto los hábitos y comportamientos más molestos de la oficina.
“Masticar con la boca abierta y haciendo ruido”.
“Mandonear cuando ni siquiera son el jefe”.
“Arreglarse las uñas en su lugar. Molestando con cada “clic” del cortauñas”.
“Hablar sin parar “.
“Quitarse los zapatos, o no tener conciencia de sí mismos o de su higiene personal”.
“Utilizar el escritorio como cocina personal y dejar trastes sucios regados durante semanas”.
“Silbar. O contar historias de amigos o familia que no conocemos o nunca hemos visto como si tuviéramos que conocerlos”.
“Chismosos. Como si fuera el kínder”.
“Carraspear la garganta”.
“Hacer mucho ruido al caminar como si hubiera una estampida de ganado en la oficina y hay alfombra”.
En todo lugar de trabajo hay gente difícil que, en el mejor de los casos, solo estresan al personal. Sin embargo, hay situaciones que son inmanejables y que podrían afectar los proyectos y objetivos de un profesional.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, México, ocupa el primer lugar en estrés laboral. Para hacer frente a esta realidad, se publicó la NIM-035. Esta norma obliga a todos los centros de trabajo del país a prevenir factores de riesgo psicosocial y la violencia laboral.
Los trabajadores con personalidades complicadas se pueden presentar de diversas formas y ningún lugar de trabajo está libre de ellos. ¿Qué tan complicado es para los colaboradores lidiar con ellos?

¿Cómo identificamos a una persona conflictiva?
En ese sentido, es necesario identificar a este tipo de profesionales, detectando ciertas características en su comportamiento que algunos expertos en temas Recursos humanos han establecido:
Son personajes que hablan pero no escuchan.
Siempre quieren tener la última palabra.
Por lo general no cumplen sus compromisos.
Critican todo aquello en lo que no hayan participado.
Suelen competir con el compañero por poder, privilegios y por estar en primer plano.
Algunos, por quedar bien ante los ojos del jefe, descalifican el trabajo de los colegas.
Siempre se están cuidando la espalda.
¿Cómo lidiar con gente difícil o conflictiva?
Este tipo de situaciones, por lo general, no mejoran y, usualmente, se ponen peor. Si el conflicto no es atacado simplemente permanece bajo la superficie hasta que hace erupción. Inicialmente las personas entran en shock cuando son tratadas de manera poco profesional, y solo ellas van a definir el momento de cortar esa situación siguiendo estas recomendaciones:
Hacer una lluvia de ideas para identificar la situación.
Es importante contar con el apoyo de su jefe.
Es mejor enfrentar a la persona en privado mientras se pueda mantener el control emocional.
En la reunión resulta importante ser amable, en algunos casos se podría tratar a la persona con humor o ligero sarcasmo.
Durante la discusión, tratar de llegar a un acuerdo acerca de acciones positivas de ambas partes.
Se puede pedir a la persona públicamente que deje tener un comportamiento conflictivo, si bien no es una técnica eficaz, ayudará a reducir la tensión.
Se debe definir si hacer seguimiento es necesario.
Evitar prestar atención a sus comentarios.
Los especialistas recomiendan hacer un autoanálisis que asegure que la otra persona es realmente el problema y que el trabajador no está reaccionando exageradamente.
Si la reunión entre las partes se llega a dar, es recomendable hablar acerca de lo que se está experimentando, usando mensajes que empiecen con “yo”. Este tipo de comunicación se enfoca en la experiencia acerca de la situación, en vez de atacar o acusar a la otra persona. Además, se le debe explicar a la persona conflictiva el impacto que tienen sus acciones en los colaboradores.
Tácticas que se deben usar para tratar con personas difíciles
No todas las personas reaccionan de la misma manera ante una persona difícil, por eso, se deben poner en práctica una serie de técnicas para salir de este momento tales como:
Mantener la calma
Durante una situación de alta carga emocional se recomienda controlar la respiración con inspiraciones lentas y profundas, esto ayudará a no acabar igual de nerviosos que la otra persona.
Aprender a escuchar
Si el colaborador tiene identificado a ese personaje de carácter difícil, es muy importante que durante una conversación se preste atención a sus apalabras. No hacerlo podría generar molestia.
Ser respetuoso
En una situación de conflicto es importante no perder la cordura y siempre ser respetuoso.
No juzgar
Antes de acusar es importante tratar de averiguar si la persona con carácter difícil posee problemas en su vida personal. En estos casos, se debe ser comprensivo, entendiendo el trasfondo de su estado de ánimo.
No dar siempre la razón
A pesar de estar en un momento complicado, decir que sí a todo podría empeorar las cosas. Lo mejor en estos casos es pedir más información para relajar los ánimos.
Buscar aliados
Si se presenta una situación difícil durante una reunión, busca en el resto de los participantes un apoyo hacia tu postura.
No sonreír
Esbozar una sonrisa en plena discusión podría perjudicar los ánimos. En estos casos se recomienda mantener una postura relajada para enfriar la situación.
No estar a la defensiva
Cuando alguien ataca verbalmente es muy difícil para la otra persona controlarse. Por eso, lo mejor será adoptar una actitud conciliadora y evitar el drama.
Establecer límites
Si la situación mantiene trámites violentos, es bueno hacerle ver a la otra persona que no puede pasarse de la raya, siempre con educación y tranquilidad. Es ideal decir: “por favor, no me hable de esa manera”.
Descargar la tensión
Luego de una situación de conflicto es recomendable hablar con alguien, ya que eso ayudará a descargar el estrés. Además, es ideal dar un paseo o salir a comer algo. Las emociones fuertes nunca deben acumularse en el cuerpo.

Los trabajadores con personalidades complicadas se pueden presentar de diversas formas y ningún lugar de trabajo está libre de ellos. ¿Qué tan complicado es para los colaboradores lidiar con ellos?
¿Cómo identificamos a una persona conflictiva?
En ese sentido, es necesario identificar a este tipo de profesionales, detectando ciertas características en su comportamiento que algunos expertos en temas Recursos humanos han establecido:
Son personajes que hablan pero no escuchan.
Siempre quieren tener la última palabra.
Por lo general no cumplen sus compromisos.
Critican todo aquello en lo que no hayan participado.
Suelen competir con el compañero por poder, privilegios y por estar en primer plano.
Algunos, por quedar bien ante los ojos del jefe, descalifican el trabajo de los colegas.
Siempre se están cuidando la espalda.
¿Cómo lidiar con gente difícil o conflictiva?
Este tipo de situaciones, por lo general, no mejoran y, usualmente, se ponen peor. Si el conflicto no es atacado simplemente permanece bajo la superficie hasta que hace erupción. Inicialmente las personas entran en shock cuando son tratadas de manera poco profesional, y solo ellas van a definir el momento de cortar esa situación siguiendo estas recomendaciones:
Hacer una lluvia de ideas para identificar la situación.
Es importante contar con el apoyo de su jefe.
Es mejor enfrentar a la persona en privado mientras se pueda mantener el control emocional.
En la reunión resulta importante ser amable, en algunos casos se podría tratar a la persona con humor o ligero sarcasmo.
Durante la discusión, tratar de llegar a un acuerdo acerca de acciones positivas de ambas partes.
Se puede pedir a la persona públicamente que deje tener un comportamiento conflictivo, si bien no es una técnica eficaz, ayudará a reducir la tensión.
Se debe definir si hacer seguimiento es necesario.
Evitar prestar atención a sus comentarios.
Los especialistas recomiendan hacer un autoanálisis que asegure que la otra persona es realmente el problema y que el trabajador no está reaccionando exageradamente.
Si la reunión entre las partes se llega a dar, es recomendable hablar acerca de lo que se está experimentando, usando mensajes que empiecen con “yo”. Este tipo de comunicación se enfoca en la experiencia acerca de la situación, en vez de atacar o acusar a la otra persona. Además, se le debe explicar a la persona conflictiva el impacto que tienen sus acciones en los colaboradores.

Tácticas que se deben usar para tratar con personas difíciles
No todas las personas reaccionan de la misma manera ante una persona difícil, por eso, se deben poner en práctica una serie de técnicas para salir de este momento tales como:
Mantener la calma
Durante una situación de alta carga emocional se recomienda controlar la respiración con inspiraciones lentas y profundas, esto ayudará a no acabar igual de nerviosos que la otra persona.
Aprender a escuchar
Si el colaborador tiene identificado a ese personaje de carácter difícil, es muy importante que durante una conversación se preste atención a sus apalabras. No hacerlo podría generar molestia.
Ser respetuoso
En una situación de conflicto es importante no perder la cordura y siempre ser respetuoso.
No juzgar
Antes de acusar es importante tratar de averiguar si la persona con carácter difícil posee problemas en su vida personal. En estos casos, se debe ser comprensivo, entendiendo el trasfondo de su estado de ánimo.
No dar siempre la razón
A pesar de estar en un momento complicado, decir que sí a todo podría empeorar las cosas. Lo mejor en estos casos es pedir más información para relajar los ánimos.
Buscar aliados
Si se presenta una situación difícil durante una reunión, busca en el resto de los participantes un apoyo hacia tu postura.
No sonreír
Esbozar una sonrisa en plena discusión podría perjudicar los ánimos. En estos casos se recomienda mantener una postura relajada para enfriar la situación.
No estar a la defensiva
Cuando alguien ataca verbalmente es muy difícil para la otra persona controlarse. Por eso, lo mejor será adoptar una actitud conciliadora y evitar el drama.
Establecer límites
Si la situación mantiene trámites violentos, es bueno hacerle ver a la otra persona que no puede pasarse de la raya, siempre con educación y tranquilidad. Es ideal decir: “por favor, no me hable de esa manera”.
Descargar la tensión
Luego de una situación de conflicto es recomendable hablar con alguien, ya que eso ayudará a descargar el estrés. Además, es ideal dar un paseo o salir a comer algo. Las emociones fuertes nunca deben acumularse en el cuerpo.